Se alza en las afueras del pueblo de Arenas, muy cerca de la carretera de Ciudad Real a Puerto Lápice, desde la que se vislumbra su magnífico ábside.
El edificio semeja una fortaleza ya que se trata de una maciza construcción de tres naves de mampostería vista de caliza recibida con mortero de cal y arena, reforzada en algunos puntos con ladrillo y con un robusto ábside almenado.
Fue hacia el año 900 cuando los musulmanes del Reino de Toledo, sobre las ruinas existentes, levantaron la mezquita ya apuntada, y en el año 1194, en el primer intento de repoblación cristiana, la mezquita es destinada a iglesia; pero no sería hasta la segunda repoblación en 1236, cuando se realizan las obras necesarias para adaptarla a la liturgia cristiana medieval. Estas iglesias medievales, restauradas y transformadas en lugares de culto cristiano, no disponían de sacristía ni de coro. En el ábside principal se abrían sendos nichos, a ambos lados, donde se guardaban los vasos sagrados y se efectuaban las abluciones o lavatorios. El sacerdote venía desde la casa parroquial, ya revestido con los ornamentos sagrados, encabezando una procesión de los fieles y todos ellos entonaban el “Introito” en la puerta de la iglesia, penetrando, al final, todos juntos para la celebración de la Santa Misa.
El arco triunfal que, siendo mezquita había de ser estrecho, se modificó ensanchándole y eliminando medio metro del arco y dejando sólo el arco que tiene los lóbulos. De esta modificación surgieron las dos puertas de arco, pequeñas y bajas, para acceso a las capillas laterales, que se encuentran junto a los dos nichos. Una de estas capillas laterales, la orientada al mediodía fue totalmente decorada con pinturas románicas, aunque no falta quien afirma que todas o parte de ellas son anteriores a esta reforma.
La techumbre de la nave central fue enriquecida con un artesonado en el que todas la vigas utilizadas eran labradas y las tablas del enlazado, por la cara orientada al interior de la iglesia, estaban pintadas con castillos y leones rampantes, de los que aún se conservan pequeños restos.
Arenas de San Juan tiene, entre otros, el orgullo de contar con esta iglesia que no hace mucho fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional, ganándose un merecido lugar en la Historia de España y mereciendo ser comparada con la de Santa María la Blanca, de Toledo, hermosísima construcción del siglo XII y una de las mejores, por no decir la mejor de las sinagogas existentes en nuestro país.
La campana, que como casi todas las del orbe católico, debería llevar la inscripción latina “Vivos voco, mortuos plago, fulgura frango” (Convoco a los vivos, lloro a los muertos y fulmino las tormentas) tiene otra en la que se lee: “Dedicada a San Bartolomé Apóstol, fue hecha por suscripción popular y pesa 400 kilos; siendo cura de esta parroquia, José Tajuelo, año 1944”.
Esta iglesia-castillo, además de ser utilizada para los ritos sagrados, lo era también para baluarte defensivo en los casos en que la necesidad lo requería, así como para enterramientos, hasta el siglo XIX. Luego, los entierros tendrían lugar en el Cementerio Municipal.