1. Se fríe el aceite (con un trozo de pan para que pierda el sabor del aceite) y se deja enfriar. En un recipiente grande añadimos la levadura, la harina, el aceite frío, la leche, el azúcar, el zumo de limón y de naranja y los huevos. Se amasa todo deshaciendo bien los grumos y dejando la masa muy correosa en una mesa.
2. Se pellizca un poco de la masa y se forma una bola. La bola se aplasta y hacemos un agujero en el centro procurando que la masa quede redonda. La rosquilla se ha de dejar dormir unos 25-30 minutos en un ambiente templado.
3. Pasado este tiempo se realiza un corte con tijeras o cuchillo por todo el canto de la rosquilla e inmediatamente se deposita en la sartén con el aceite muy caliente. Se da la vuelta a la rosquilla hasta que quede dorada por ambos lados y se retira a un recipiente en el que pierda gran parte del aceite y posteriormente (aún caliente) a otro recipiente con azúcar. Las rosquillas se han de comer frías.
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